lunes, 27 de febrero de 2012

LO QUE NUNCA NADIE DIJO SOBRE ANDREI BORLOFF



Imagen: www.tectonicablog.com/

La obra de Andrei Borloff es de una peculiar característica dentro de la literatura de la primera mitad del siglo XX. Ya se observa su estilo en su primer libro de cuentos: Dos patos y un camino (Ediciones del Ciervo, Buenos Aires, 1917), donde en el relato que le da nombre al mismo aparece un cazador que se lanza a la vera de una ruta de la Provincia de Buenos Aires en busca de rinocerontes, hipopótamos y ornitorrincos, en los polvorientos campos de una pampa ya no tan húmeda.
En 1922, luego de cinco años sin publicar, Borloff se vincula con diversos movimientos de escritores. Si bien disiente con todos ellos se destaca notablemente y deja perplejos a muchos intelectuales como Landòn, Hacchette y Molina Aguero. Su bajo perfil hace ahondar en sentimientos estrepitosos que da lugar a que su obra sea analizada en casas de Altos Estudios tanto de Argentina como de Uruguay. Pero Barloff va más allá: también llega a Paraguay.
A fines de 1923 logra finalmente publicar De todos los patios se asoman sapos (Ediciones Cagatintas, Buenos Aires, 1923), su primera novela basada en sus vínculos familiares.
En 1924 un prestigioso médico psiquiatra (del cual es paciente) lo invita a disertar en una de las cátedras de la Facultad de Ciencias Ocultas de Xalapa, México, ante una multitud de estudiantes de la carrera de ciencias económicas.
Con esta novela Borloff se consagra. A partir de ella se produce un antes y un después en su vida. En una de sus presentaciones, autografiando ejemplares en la librería Anacleta de la Av. Santa Fe y Riobamba de Buenos Aires, conoce a una mujer soltera mucho mayor que él, la cual lo adopta como hijo y que en 1925 se casa con ella, para que unos meses después decida por influencia de su obra, convertirse en la abuela que nunca tuvo.
Por ese entonces se lo veía a Borloff deambular solitario en las noches por las calles de Buenos Aires buscando empecinado temas de inspiración, pero lo único que terminaban obsecionándolo eran esas chapitas que servían de tapas para una bebida refrescante llamada Pamela y que quedaban tiradas en las veredas de los bares. El nombre de la bebida le inspira a escribir su segunda novela: Pamela, un amor envidiable, que logra publicar a través de un tío natural que dicen conoció en el puerto cuando llegó a Buenos Aires y que trabajaba como linotipista en la Honorable Imprenta de los Niños de Bien Ltda. (Buenos Aires - Barcelona, 1926).
A los cuarenta años Andrei Borloff se enamora perdidamente de una bella joven de quince años llamada Vladimira Nortrova recién llegada de Rusia. Si bien Borloff no habla el ruso ni Vladimira el castellano, ambos escriben a la perfección los dos idiomas, lo que hace que puedan entenderse sólo por escrito. Y es en esa época en que la obra de Borloff se bifurca.
A un año de vivir juntos Vladimira lo deja por un cantor de tangos, el coreano Lezama de la Orquesta Típica La Vitrola. Su confusión es muy grande y no logra terminar su nueva novela Casamiento sin hilos.
En medio de un estado de depresión Borloff decide suicidarse de una manera muy particular tragándose una por una todas las tapitas de Pamela que guardaba en una bolsa de arpillera.
Fue encontrado sin vida en la habitación que alquilaba en una pensión de la calle Chacabuco en el barrio de San Telmo justo un día después que Vladimira Nortrova presentara junto al coreano Lezama su primera novela Casamiento sin hilos, la misma que Borloff había empezado a escribir sin terminar y que había dejado sus borradores olvidados en la casa donde convivían. Si bien la novela no tenía final, fue un éxito rotundo: se vendieron más de 150.000 ejemplares en quince días.